domingo, mayo 21, 2017

Ignora


Las madejas de lana se vuelven imposibles cuando giran en la dirección contraria. Es algo que todos los gatos saben. Como un bien guardado secreto que cuida el honor de los felinos. Ante esos enemigos redondos, mueven la cola fingiendo interés un rato, luego bostezan y se distraen, hasta la ignorancia más deliberada.
Con el tiempo, su actuación se vuelve cierta.
Y si por casualidad quedara algún rastro de la lana olvidada, cada gato tendrá que recordar por qué la había olvidado.


viernes, enero 13, 2017

Nada. Nunca. Y nada








Antes importaba. Importaba cuando no sabía. Mentir es maquillar tantas veces ese rostro que va a seguir deformándose. Ahora lo veo. Veo claro esa boca que no se deja de reír. Por eso, ahora, ni siquiera importa importa

viernes, diciembre 23, 2016


No se va. El recuerdo no se me quita.
En este lado de la mente, nos vamos a volver todos locos.

lunes, diciembre 19, 2016

Itami



Una especie de dolor permanente: en las garras, en la cola, las orejas y hasta los bigotes.

Sin equilibrio, tambaleante, el gato avanzó entre panderetas que no podía reconocer. Aunque hubiese querido, le habría resultado imposible volver al tejado del que lo echaron, no recordaba hacia dónde caminar, tampoco recordaba bien cómo es que lo habían sacado de ahí. 

Estaba cansado, quería estirarse y dormir ahí mismo, pero no podía. Si se dormía, sus sueños de gato lo llevarían de vuelta sin que lo llamaran. 

Y los gatos, que pueden esperar todas sus siete vidas un suceso, no lo buscan sin que los llamen. Porque de lo contrario, le empiezan a doler las garras, la cola, las orejas y hasta los bigotes.

domingo, diciembre 18, 2016

Memoria

Recordar algo al azar. A mí, que todo se me olvida, me sorprende.Mi memoria es como un lugar que se va moviendo siempre hacia adelante, no deja imágenes nítidas luego de moverse, sólo algunas huellas que voy persiguiendo aleatoriamente.

Sin embargo, hay alguien que recuerda. Que recuerda palabras y eventos pequeños.
 Cosas que nadie más recordaría, como si su memoria fuera un lugar infinito y quieto, una pared repleta de inscripciones antiguas, olvidadas por el tiempo.

Me sorprende siempre.

 Y en esa vorágine extraña que es mi memoria, hay un recuerdo que no se difumina como el resto. Un rostro que no desaparece, un olor que persiste. La imagen perfecta de alguien que recuerda.


sábado, noviembre 19, 2016

Hacia el norte



 Por suerte, respirar es un acto involuntario.


domingo, noviembre 13, 2016

Kara

Un poco de nada no mata a nadie.