viernes, febrero 05, 2010

Cosas que no cambian..

(((post data de otro lado, XL para que usted señor lector no lo lea XD)))

Algo quería decir aquí pero ya se me olvidó qué era. Era algo sobre cosas que no se nombran por eso se me olvida siempre. Porque no le puedo poner nombre.

A qué? A eso mismo de lo que estamos hablando. No me diga que no entiende. No se queje, ud. solito está leyendo esto, yo no obligo a nadie.

Vuelvo a mi punto. Que no está en ningún punto porque no se queda quieto en ninguna parte. Yo miro y pienso y leo y leo yleo cosas en ojos, en tantos ojos y no sé qué son esas cosas que dicen. Es como un lenguaje aparte. Pero, a veces, a veces entiendo algo, como si fuera mi idioma natal. Pero a penas entiendo algo, me asusto.
Porque siempre prefiero no entender, no saber. Entonces, tomo decisiones. Nada. Te quedas quieta y te recojes un poco, verdad borrego? Verdad. Eso mismo. Porque no quiero saber. Ni ver. Ni oír.

Pero no importa. Porque sin descifrar nada, las cosas calzan. Como si supiera exactamente como armar cada rompecabezas. En ese mismo momento, tomo todas las piezas y las lanzo, las lanzo en varias direcciones varias veces, dejo que se pierdan y se enreden. Siempre dejo que se pierdan. Y antes de partir en su búsqueda, ya me han encontrado.

No podría ser de otra manera. Si lo fuera sabría cómo es que se llama ese algo que no quiere llamarse a sí mismo. Es un poco porfiado y huidizo, pero lo alcanzo siempre. Porque está ahí al lado mío, me sonríe quieto. Quieto y con la mirada como cuencos vacíos. No me deshago de él porque es una de esas cosas que no se nombran, y lo que no tiene nombre no se puede ir. Se queda conmigo, tomando café a veces, viendo como se nos pasa todo el tiempo del mundo haciendo nada más que en estar quietos.

Lo que no entendemos es ese silencio bullicioso, que no se calla y que martilla dentro de la cabeza, de mi cabeza. Mi algo no nombrado, nunca nombrado, se retuerce un poco, incómodo con el silencio que habla tan alto y que va por ahí vociferando cosas. Nada que no sepa, nada que no entienda, pero nada que quiera tampoco. Buscamos un lugar en que el silencio no se oiga tan fuerte, y nos hundimos dentro de nuestras pupilas llenas de aire. Una vez acomodados, ahí nos quedamos, siempre quietos y mirando nuestro tiempo.

Ese es mi punto del día.

lunes, febrero 01, 2010

Un oficio, como cualquier otro.


Como una nuez tratando de romper su cáscara, pero no se rompe; desde adentro solo puede pudrirse. Quebrarla es un trabajo de otros.

La nuez quiere explotar. No quiere pudrirse. Se pudre.

Suena un cascabeleo de nueces chocando entre sí. La nuez no puede distinguir si cerca o lejos. Parecen cercanos, no está muy segura.

El cascabeleo aumenta. Suena como rumor de río. Pero no puede saber qué hay afuera. El cascabeleo aumenta otra vez. Y se suma al sonido que ella misma hace al tiritar. Porque no son cascabeles.

Quebrarla es trabajo de otros. La puntualidad y la eficacia es su regla principal.

El suave aleteó se posa cerca de ella. Es tan leve que piensa que son como pestañas arañando graciosamente.

La nuez agradece esas breves heridas. Porque no quería pudrirse.

La nuez agradece que quebrarla sea trabajo de otros.

A través de las grietas atisba una difusa claridad. Pero no puede estar muy segura. Porque el pestañeo de esas suaves alas ya ha terminado su trabajo.

viernes, octubre 30, 2009

2012

Este es un mensaje para alienígenas, viajeros del futuro y gente con poderes paranormales:


((((S.O.S!!!))))

Es que no pasa nada. Nada. No puede ser todo tan horriblemente aburrido. Pero lo es. Normal. Y aburrido.

Por eso, dejo las esperanzas puestas en el año 2012. A ver si se acaba el mundo o nos invaden los extraterrestres.

Como sea, espero que este mensaje le llegue a alguno de los ya mencionados y me salven de mi melancólica situción de desinterés generalizado.


He dicho.

lunes, junio 30, 2008

No. yo no tengo palabras. y nunca...


Lo he intentado. Que nadie diga lo contrario.
Aquí, entre los edificios de papeles llenos de letras gastadas, no se puede evitar intentarlo, aquí creo que se puede estar segura.
Así que, nadie diga lo contrario.

Pero, claro, yo no controlo muy bien el aire y el sonido llega y llega. No hay nada que hacer contra ese eco que no se cansa de repetirse a sí mismo. Tiene un timbre ni alto ni bajo, no suena muy fuerte y, sin embargo, es capaz de saltarse todas las paredes de papeles. A veces se queda enredado entre vigas de las letras borrosas de edificios en construcción. Cuando eso pasa se queda quieto un rato y yo puedo seguir jugando a que intento. Pero basta que el viento se mueva para que las partículas de violeta pálido se hagan a un lado y dejen que el eco siga su curso hasta mis oídos. Luego, repito las palabras como creo que van ordenadas porque en verdad ni siquiera sé si las escuché bien, y nuevos edificios empiezan a formarse.

¿Ven? Lo intento, nadie podría decir lo contrario...

jueves, abril 10, 2008

Borramiento

Y sí, parece q era mucho pedir.
Eso pasa cuando entras a la galería equivocada... O cuando tú eres la equivocada en la galería.
Los señores de etiqueta me miran sonrientes, diciendo entre esos dientes "nosotros lo sabíamos, tú también", y siguen avanzando con su alegría maquinal.
"Sé que sabía, sé que sabía", empieza mi mantra...
Nunca hubo dudas, ese cuadro ahí se quedaría, y yo ya nunca más iba a entrar a ese museo. Pero lo quería guardar en mi retina.
Ahora, vuelvo a mi ciudad, a esa ciudad de paredes que desaparecen, de suelo que se
borra junto a mis hojas transparentes...

martes, marzo 25, 2008

ver... es mucho pedir?

Es curioso que antes mis ojos se angustiaran de tanto ver y ahora, que es un continuo estar en la oscuridad, pesen y duelan como si estuvieran hechos de vidrios amontonados.

De lejos, como recordando un cuadro que alguna vez se miró y gustó mucho, pero cuyas formas van dilatándose como si quisieran evaporarse hasta desaparecer. Intento retenerlo en mi memoria, intento retenerlo en cada llamada, pero se esfuma. Es una galería a la que no estoy invitada, a la que nunca fui invitada. No estaba previsto que mis ojos lo miraran, tenían que ser otros, otros muchos de muchos posibles compradores, coleccionistas y aficionados.

Yo no tenía invitación para ver, no debía, no debía. El cuadro estaba ahí sin más, esperando. Esperando colores azules que mi violeta pálido jamás podría alcanzar, a los que nunca lograría desafiar. Porque mi color es casi transparente, nada que ver con los azules eléctricos y brillantes que esperaba. Yo era casi invisible, casi un animal inofensivo y por eso pude entrar a la galería y mirar tratando de llenarme las pupilas de la imagen de ese cuadro que siempre parecía esconderse entre mil otros que oscilaban a su alrededor. Pero yo sabía cuál era mi cuadro… Nunca mi cuadro, pero mi único cuadro.

Se desvanece su imagen porque no pude llevármelo. “No es para usted” dijo el martillero a cargo de la subasta, “jamás alguien como usted podría”… Y entonces lo miré hasta que los ojos se volvieron hacia dentro, hasta que la retina se contrajo en un gesto doloroso. Ahí se quedó viviendo entre mis pupilas apagadas y quietas. Pero se está yendo y yo quiero que se quede. No le pido más que unos segundos extras en mi memoria. Si olvido, entonces no entenderé por qué en cada galería a la que entro busco inquieta algo que sé que no estará. Quiero recordar siempre por qué a cada cuadro al que me acerco acabo girándole la espalda.

martes, febrero 26, 2008

Tanto tiempo jalando hacia el lado contrario

Tanto tiempo jalando hacia el lado contrario. Creyendo que había algo que romper, que el vidrio que el tiempo transparente y que la gente bicolor, y no teniendo respuesta a eso que no era cosa de querer. De qué? De qué? De nada. Si nunca nunca. No, nunca pensé que lo había quebrado. Pensé que debí haberlo quebrado al menos, porque no era cosa de querer, era de deber. Y no, no era nada de eso. Si desde el principio… si era la repetición de algo antiguo, algo que nadie contó: Un cuadro difuso esbozado con líneas de vaho y espacios vacíos. Nunca tus vasos que no quebré que pensé haber quebrado que tuve que quebrar. Nunca.

Tanto tiempo sin los ojos vendados y sin ver nada, siguiendo un rastro en el aire con la nariz por delante y los oídos torcidos…

miércoles, octubre 10, 2007

Be "off"



"Es que había muerto, sólo que aún no lo sabía.

No era su culpa.

Era suya.

De nadie más.

¿O no?

Quizá, Quizá.

A veces, quiso decirle".

"¿O no? Ay, mentecilla… Aprieta el botoncillo que dice off, que con tu barullo no puedo oír a mi memoria que me dicta los números de ese paciente doctor que regala chalecos sin color..."

Alguna sonrisa irónica de vez en cuando, cuando la suerte me anda rondando. Quería contarle mil cosas, lo que hablaban los que se callan; También quería decirle de la sangre en el cuerpo humano, que una bala puede perforar el estómago y matar en quince minutos, que en el hígado mata en cinco y que si te apuntan a la cabeza tu humanidad deja de existir de inmediato.

lunes, agosto 13, 2007

Mejor, humo de cigarros cambiados...

"Porque sabe, siempre sabe que puede ser extraño, incluso imposible lo que está diciendo y, sin embargo, lo dice. Porque si puede ser o no, simplemente no lo considera su asunto"(...)

Sí, algo se sabe, pero el codo quiere seguir borrando lo escrito. Pero no, verdad? pq si lo borra, entonces ya no se sabe nada. Y no se puede perder eso, pq es lo único q siempre. Todo el resto es a veces.
El vidrio se cambió por humo. No. El vidrio está difuminándose con tanto humo, "tanto humo que podía ver". No desaparece, se quiebra, se barre, se une, cuesta distinguirlo a veces, pero el vidrio está, intentando ser tapado por un humo que no es más q humo. Que existe tan a veces como ese vidrio q no se ve y se quiebra.
Su cigarrillo está hace tanto tiempo ahí penosamente ahogado entre cenizas. Apagado sigue lanzando humo, tanto humo que es lo único q se puede ver.
Yo vendo vidrio roto. Tú, el señor que usa lentes para verse serio, ofreces cenizas.
Trueque, trueque...
Mi vidrio roto es mejor, no desaparece, no sirve para nada, corta y suena mucho. Es lo que llevo. Tu cigarrillo mal apagado es molesto, tan molesto.

Solo eso.
......................

Tanta wea, matémosnos todos! xD

martes, junio 05, 2007

Ojos de vidrio


La hija pródiga ha vuelto. Nada de escribir en mayo, mal mes. Feo mes. ¿por qué? buena pregunta, y sin respuesta, por supuesto; yo sabre la razón, solo decir que me recuerda cosas no agradables para mi persona. No es una tradición tan larga esta de mirar con malos ojos ese mes, apenas un par de años.
En fin, ya que hablé de ojos, me dedicaré a promocionar estos hermosos ojitos de vidrio. No sé cuánto cuestan, ni dónde los venden, pero me pareció conceptualmente interesante esto de compra-venta de ojos de cristal. ¿Por qué? porque el vidrio se quiebra y los ojos también. La vista duele de tanto leer y de tanto ver. A mí me duelen los ojos, hace un par de años que me duelen y quién sabe si por ahí no se habrán trizado un poco. Eso no sería muy bueno, pero en fin, el dueño de esa mano nos está ofreciendo un recambio de ojos, y quién sabe últimamente mi vista hastiada de mirar y mirar lo mismo está girándose de a poco. Como si el vidrio se hubiese quebrado a tal punto que no queda más que comprarle un par a ese señor. Quizá lo haga... a veces pienso que incluso ya empecé a pagarle en incómodas cuotas. Pero eso es algo que pienso a veces, porque no siempre y nunca, no. Y como es a veces puede que sí me compre unos nuevos ojos de vidrio, siempre listos para romperse.